miércoles, 7 de noviembre de 2012

Playa La Rosa





Playa La Rosa es un balneario privado perteneciente al Club Cívico Militar La Rosa. Es la prolongación de playa Huequito. La playa se caracteriza por ser una de las más seguras y tranquilas de la zona, además de poseer todas las comodidades e instalaciones para los viajeros.

Está ubicada vía el puerto de la ciudad de Puerto Cabello, y en temporada alta suele ser bastante concurrida.
Playa la Rosa, tiene 300 metros de costa, y es ideal para aquellos que quieren pasar un día sin preocupaciones ya que el oleaje es bastante tranquilo, no tiene arrecifes en las orillas, ni las molestas piedras filosas que han dañado el viaje de más de un turista.

Bahía de Patanemo

Hermosa playa forma parte del litoral Carabobeño específicamente ubicada en Puerto Cabello, su nombre significa Paz Tenemos, algo que puede experimentar el visitante al estar en sus aguas y pueblo.


    
El balneario que tiene Playa Patanemo, posee un singular paisaje natural que está rodeado de cocoteros y bellas montañas también es muy reconocida por sus aguas que son bastantes profundas y muy limpias, por lo que convierte a este balneario en una de las mejores playas de Puerto Cabello.
     
La Bahía de Patanemo es visita obligada para quienes deseen disfrutar de una buena playa en el litoral carabobeño.  Esta Bahía cuenta con un acceso muy facil, por el cual debes atravesar una pequeña montaña sin mayor dificultad.
Esta amplia bahía está formada por un valle inundado, comprendido entre la punta de Yapascua, al Este y Punta Peñón al Oeste. Sus costa oriental y occidental, rocosas y escarpadas, presentando al Sur una ancha playa arenosa de aproximadamente 800 mts., de longitud. Al extremo Sur-Oeste se advierte la laguna de la Bocaína. Cubre un área aproximada de 328 Hectáreas, con un largo promedio de 2400 mts, y una anchura de 2.000 mts.
Patanemo cuenta con variados restaurantes que preparan productos del mar muy frescos y servidos a orilla de playa, también se encuentran vendedores de productos playeros, conservas de coco, coquitos y la famosa vuelve a la vida a base de preparado de mariscos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Aguas Termales, Trincheras


Renovadoras Trincheras

En nuestro pais existen diversas opciones relacionadas con el descanso y la salud. Entre los mas notables vale mencionar la posibilidad representada por las Aguas Termales de Las Trincheras, en el vecino estado Carabobo.
Desde Barquisimeto se toma la vía que conduce hacia las costas y luego de pasar Morón se continua la marcha hacia Puerto Cabello, sólo que luego de pasar la refinería El Palito es necesario cruza a la derecha, para atravesar el pueblito del mismo nombre, famoso sobretodo por las deliciosas empanadas que elaboran sus pobladores y continuar por esta vía.


Es fácil llegar...
Las señales facilitan al viajero el conocer la ubicación del centro poblado bautizado como Las Trincheras, caracterizado por la presencia de numerosos balnearios en los cuales la oferta principal se basa en la posibilidad de utilizar sus famosas aguas, a las cuales son atribuidas distintas propiedades curativas.
En este sentido vale destacar que los expertos señalan, en cuanto a las ya mencionadas aguas, que debido a su composición pueden ser consideradas como las segunda en su tipo, en todo el planeta, lo cual explica la elevada afluencia de visitantes, provenientes tanto de las distintas regiones de nuestro país como de otras latitudes.

Centenario centro termal
Sin embargo uno de los espacios más frecuentados y famosos de este pueblito tiene su mismo nombre. Se trata del Centro Termal Las Trincheras, fundado el 10 de enero de 1889 y que se encuentra próximo a cumplir 118 años de tradición, en cuanto al tema del turismo de salud se refiere.
Cuenta con dos hermosas edificaciones, a través de las cuales resulta posible apreciar el contraste entre dos épocas. El edificio viejo, de pasillos amplios y espacios confortables junto a la moderna edificación hotelera, a través de la cual son ofrecidos los distintos servicios que requiere el usuario de hoy, tal como restaurante, cafetería, lavandería, comunicación telefónica, servicio postal y atención médica, entre otros.
El Centro Termal Las Trincheras posee tres piscinas públicas y una privada, cada una con distintos grados de temperatura, a fin de garantizar una paulatina adaptación corporal por parte de los visitantes.

¡Aguas curativas!
En cuanto a las aguas curativas, es importante señalar que las mismas emanan directamente del subsuelo a la superficie, a través de una represa principal desde la cual es transportada hasta estas piscinas con distintas tuberías, colocadas para cubrir esa finalidad. El agua surge a una temperatura cercana a los 90 grados centígrados, apenas a 10 grados del punto necesario para su ebullición.
En la primera piscina la temperatura alcanza los 25 grados, debido a lo cual es utilizada principalmente por los niños que asisten a este centro de salud. Por su parte los facilitadores indican a los asistentes que el tiempo máximo en las aguas no debe sobrepasar de cinco minutos para los niños y 10 los adultos.
Al transcurrir este tiempo lo recomendable es aprovechar las sillas de extensión allí ubicadas y descansar, por lo menos durante un lapso de 20 minutos, los cuales pueden servir para reposar e hidratarse, antes de retornar a cualquiera de las piscinas.

Con piedras y algas
En la segunda piscina el agua posee una temperatura de aproximadamente 35 grados y los facilitadores recomiendas utilizarla antes de ingresar a la tercera piscina, cuya temperatura asciende a 45 grados. Cada una de estas piscinas tiene como característica común un fondo conformado por piedras y facilita la realización de masajes en los pies.
También en el suelo fueron ubicadas algas termoresistentes, con la finalidad de ofrecer una fuente mineral-medicinal y con ello el agua, contentiva de azufre, recibe nuevos aportes orientados a fortalecer sus propiedades ya antes descritas.


Mascara de lodo
El centro cuenta con una piscina de lodo, producto al cual también le son atribuidas propiedades curativas principalmente para la artritis y el reumatismo. La misma posee además una temperatura de aproximadamente 42 grados centígrados.
Lo recomendable es esparcir el lodo por todo el cuerpo y dejarlo secar durante un tiempo máximo de cinco minutos, pues de esta manera queda garantizado que el cuerpo absorberá los minerales en el contenidos.

¡Hasta las vías respiratorias!
Los interesados cuentan con la posibilidad de utilizar los saunas, cuya temperatura oscila entre 70 y 80 grados centígrados y aprovechar además los baños de vapor, seguidos de una ducha de agua entre fría y templada, con la finalidad de cerrar los poros, así como mantener la firmeza y tonificación de la piel.
Quienes padecen de artritis, así como otros problemas de salud relacionados con la circulación
y osteoporosis utilizan estas instalaciones y manifiestan alcanzar el alivio con los resultados obtenidos. También se facilcita la eliminación de las dolencias musculares hacia áreas como la espalda, pecho y piernas.
Incluso la temperatura y composición de estas aguas facilitan el descongestionamiento de las vías respiratorias, lo cual es muy apreciado principalmente por quienes padecen de asma, sinusitis, alergias y cualquier afección del tipo bronquial.

Estadio José Bernardo Pérez


El Estadio José Bernado Pérez, es una infraestructura deportiva donde se practica el béisbol, ubicada en la ciudad de Valencia, capital del Estado de Carabobo, en la región centro norte de Venezuela. Es la sede de uno de los equipos más importantes y con una de las aficiones más grandes del país, los Navegantes del Magallanes.
Inaugurado el 8 de octubre de 1955, su primer nombre fue Estadio Cuatricentenario y sirvió de campo para los encuentros de los Industriales de Valencia.
Cambió de nombre en la zafra de 1965-66 y fue rebautizado con el nombre de José Bernardo Pérez en homenaje al insigne deportista carabobeño.
Tiene capacidad para unos 15 mil espectadores, posee una pizarra electrónica, sillas en las tribunas, sistema de iluminación, cabinas para transmisión por radio y televisión, estacionamiento para vehículos, entre otras comodidades.
Un hecho curioso de estadio, es que en el diseño del campo de béisbol, el triángulo del home apunta hacia el polo sur, cuando la gran mayoría de los campos de béisbol del mundo, se acostumbra a que apunte hacia el polo norte.
         

jueves, 1 de noviembre de 2012

Palacio de los Iturriza


                  
        

El Palacio de los Iturriza, también llamado Quinta Isabela, es una construcción de finales del siglo XIX encomendada por Don Juan Miguel Iturriza. El complejo es una muestra de las casas coloniales en las que habitaban las familias acomodadas de Valencia en ese entonces, inspiradas en los modelos románticos europeos. Se trata de una suerte de palacete rodeado de jardines con una torre-mirador, balaustradas y un porche. En 1935 el palacio fue comprado por los Castrillo, quienes modernizaron la construcción incluyéndole baño, cocina e instalación eléctrica, y cambiaron la decoración. En 1991 el palacio fue adquirido por el Gobierno del Estado Carabobo. Actualmente, el Palacio de los Iturriza es sede del Museo de la Ciudad.
Casa navegada

Su construcción fue lenta, paso a paso, detalle a detalle. La gran mayoría de los materiales de ornamentación fueron llegando en barco a nuestro puerto, procedentes de Europa, para ser colocados cuidadosamente en lugares apropiados y darle un toque de realce a su estilo. Su construcción fue confiada a un gran arquitecto de mucho renombre para la época, me refiero al arquitecto Francisco Fernández Paz, primo hermano de Zoila Paz de Castrillo (mi abuela), quien supo disponer cada pieza que él mismo había elegido en Francia para este bello palacete.

Don Juan Miguel Iturriza lo hizo construir para destinarlo a ser su casa de retiro y sosiego para sus fines de semana y festejar, en ocasiones, en compañía de su esposa, doña Elodia y sus hijos, a orillas de un Cabriales de limpias aguas caudalosas. En aquel entonces, esta zona era apartada del centro de la ciudad, donde se concentraba la población y se le podía llegar por una angosta carretera de tierra. Don Juan Miguel vivía con su familia en una bella casa en la calle Libertad, detrás de lo que fue el Teatro Imperio. El auténtico nombre de la quinta es “La Isabela“, el cual puede ser leído en la cumbrera central, nombre éste dado por Don Juan Miguel en honor a su madre, doña Isabela. Su hija se llamaba igual.

El muro y la muerte

Su construcción finalizó en agosto de 1887, fecha en la cual fueron colocadas cada una de las firmas y los nombres de las personas que contribuyeron a consolidar esta maravillosa obra, en una de las paredes de la pequeña torre, como se constató en la restauración del año 1935, que realizó Manuel Vicente Castrillo Paz (mi padre).

Más tarde, al morir don Juan Miguel Iturriza, el palacete fue deteriorándose por el abandono y la falta de mantenimiento. Su familia ya no lo visitaba. Y ya en el año de 1935, doña Elodia decidió ponerlo en venta, pero debido al estado en que se encontraba, su venta se hacía difícil, sus techos, pisos y paredes estaban en total deterioro. Fue entonces cuando Don Manuel Vicente Castrillo Paz, amigo de la familia Iturriza, lo compró, comenzando a trabajar muy minuciosamente en su recuperación, con un grupo de obreros destinados a tal fin. No fue fácil, tomando en cuenta su arquitectura, sus pisos y escaleras de madera se hicieron de nuevo, así como sus techos. Estos fueron removidos totalmente y copiadas sus tejas de zinc en moldes, haciéndolas y troquelándolas una a una. Reparó sus puertas y ventanas, sin perder la armonía de sus obras talladas, ni el color de sus vitrales, sus paredes, frisos, pisos, así como los pilares de madera y la herrería, se reconstruyeron copiando sus diseños iniciales o sustituyéndolos por otros nuevos, los murales del famoso pintor Arturo Michelena no pudieron ser recuperados, pues el daño había sido total y recubiertos además con pintura de aceite. Igualmente, se moldeó cada detalle de ornamentación, cada pieza de yeso, cemento, madera y cerámica fueron cuidadosamente reconstruidas o sustituidas por algo nuevo. 

Igual dedicación le puso a la casa anexa, en cuyo recinto se encontraban las dependencias de servicio, las caballerizas, el guarda coches, incluyendo el baño y la cocina, estos últimos mi padre los hizo de nuevo dentro del palacete, para mayor comodidad de la familia, sus jardines también fueron arreglados.

Testimonio familiar

Todos aquellos trabajos tomaron gran parte de su tiempo, dedicándoselos a su restauración, con esmero y cariño, sin descuidar ningún detalle. Para él, aquella casa significaba mucho, despertaba su interés la arquitectura majestuosa de la obra y le traía a la memoria su estancia en sus años mozos por Europa en donde realizó sus estudios, tranzándose como meta, hacerla nuevamente tal y como fue y acondicionarla para vivir en ella. Trajo de Francia todo el papel tapiz, lámparas, vidrios, cerraduras y picaportes.

Luego de concluidos los trabajos de restauración, comenzó a ser utilizada por mis padres y mi familia para fines de semana, hasta mediados de los años cincuenta, cuando decidieron habitarla permanentemente. Aproximadamente para el año 1953, se dona parte de los terrenos para que pasara por allí la calle Kerdell y, por uno de sus costados, la avenida de penetración a la autopista, donde discretamente permanecimos hasta diciembre de 1965, año en que muere mi padre; y mi madre, afectada por su muerte y recordándolo en cada rincón, decide cambiar de residencia.

Caída y gloria

Su extenso terreno fue alquilado, más no se alquiló la casa, hasta que por consenso familiar fue vendido en el año 1976 a un consorcio bancario italiano, quienes habían hecho un proyecto para un desarrollo de oficinas, proyecto éste negado por el Concejo Municipal para evitar que desapareciera la obra. Este consorcio lo vende a un grupo inversionista italiano y ellos, a su vez, lo venden a otro de Caracas. Es ahí donde comienza su deterioro.

El 2 de febrero de 1981, la quinta La Isabela fue decretada monumento histórico nacional por la Junta Protectora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, lo que impidió su demolición.

Con el latente deterioro que sufría esta joya arquitectónica, el 25 de marzo de 1991, bajo la administración del entonces Gobernador Henrique Salas Römer, es declarada bien de utilidad pública y social, anunciando que sería convertido en Museo de la Ciudad, junto con otros inmuebles que más adelante integrarían el Circuito Museístico del Estado.

Después de varios anuncios e intentos de comenzar los trabajos de recuperación del palacete, en el año 1992 se adelantan pequeños trabajos como apuntalamiento, limpieza y cubierta de los muros y cerramiento perimetral provisional.

Restauración en 1995


El Ejecutivo Regional contrata los servicios del arquitecto Luis Maldonado para el levantamiento de planos y proyecto. La obra de restauración de la quinta La Isabela, es adjudicada a la empresa Inversora Santa Cruz, C.A., propiedad del restaurador Luis Castrillo J. y Oswaldo Carvallo B. 

En el primer trimestre de ejecución de las obras de restauración de dicho proyecto, se detecta en el desarrollo del mismo, que no contemplaba propuestas concretas en los elementos artísticos, tales como los detalles de reconstrucción y fabricación de los elementos decorativos y en propuestas de vitrales y del color, es en este momento cuando toma el control del proyecto y de la inspección, la Secretaría de Obras Públicas del Estado, siempre bajo la supervisión del propio Gobernador quien siguió muy de cerca todos sus avances. 

Para enero de 1996, La Isabela había recobrado parte de su aspecto original y había dejado de parecerse bastante a una casa de brujas, que era el aspecto que tenía desde que la estructura empezó a desmejorar. 

Máximo apego al original

Para esta restauración, fue necesario hacer excavaciones de más de tres metros por debajo de las bases de la estructura para sanearla, se cambió la totalidad de la cubierta y estructura de los techos, debido a su alto grado de deterioro, usando las mismas técnicas

originales y, con las mismas prensas que había utilizado mi padre sesenta años atrás, sus pisos de mosaico fueron cambiados en un 95% por réplicas, casi todas las puertas, ventanas y escaleras se repusieron, utilizando los mismos diseños originales, todas las piezas de fundiciones faltantes de los techos se mandaron a fundir según los diseños originales, se fabricaron todos los vitrales respetando los colores y técnicas originales, se reconstruyeron y se fabricaron todas las piezas de ornamentación.

En esta restauración, como en la del año 1935, se conservaron todos los detalles originales con sus técnicas, basándonos en estudios de investigación y en los soportes fotográficos conservados en la familia. También fue necesario colocar las instalaciones para los servicios de agua y electricidad.

De no ser por el empeño del doctor Henrique Salas Römer en recuperar esta edificación para el disfrute de los carabobeños, sin duda alguna, estaría en el suelo. El equipo que trabajó en la restauración y recuperación de este monumento, estuvo conformado por personal calificado, siendo celosamente vigilados por el Instituto de Patrimonio Cultural de la Nación, comisionando para tal fin a Maya Felice, arquitecto especialista en Restauración de Monumentos. 

El trabajo artístico de mi hermano Gustavo Castrillo es meritorio de reconocimiento, al igual que el de Rodolfo Castrillo, con todo el seguimiento fotográfico que realizó durante la obra y todo el apoyo y asesoramiento dado por la arquitecta restauradora, Ligia Páez.

Los arquitectos

Cabe recordar y destacar la labor de todos los profesionales de la Secretaría de Obras Públicas del Estado, que estuvieron a cargo de la inspección de la obra a lo largo del tiempo que duró la restauración, como fueron: Ing. José Barrios, Ing. Julio Romero, Arq. Carmen María Colina, Arq. Elizabeth Canales, Ing. Ivonne Radivogevich, y el Arq. Frank Risquez.

El 1 de octubre de 1998 recibe en nombre del Ejecutivo Regional, las llaves de la quinta La Isabela, de manos de sus restauradores y representantes de la Empresa “Inversora Santa Cruz”,. Gabriela Carrillo, Secretaria de Cultura del Gobierno de Carabobo.
Para muchas personas, esta historia es desconocida o ha sido tergiversada, y es justo reconocerle también a mi padre, su cuota de participación en la recuperación de esta obra y la titularidad de la propiedad que durante años tuvo sobre ella.

La quinta “La Isabela” no tiene ningún valor histórico regional, perteneció a dos familias valencianas en épocas distintas. Para mí tiene un valor sentimental por todo lo narrado anteriormente, aparte del valor arquitectónico que es el mismo que representa para Valencia, por su be
lleza estructural del siglo antepasado.

Casa de los Celis


Museo de Arte e Historia “Casa de los Celis”


Una hermosa y tranquila casa colonial se erige aun hoy en el casco histórico de nuestra ciudad, representando las construcciones típicas del siglo XVIII. El Museo de Arte e Historia “Casa de los Celis” ofrece a los valencianos la oportunidad de disfrutar de valiosas colecciones de arte colonial, antropología, paleontología, libros, antiguos documentos originales y más.

Este Monumento Nacional, sede de la Fundación “Lisandro Alvarado”, se encuentra ubicado en la esquina en la que se cruza la Avenida Soublette con la Calle Comercio y abre sus puertas al público de lunes a viernes, desde las 9:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde, y los sábados desde las 9:00 hasta la 1:00 de la tarde.
La labor más relevante que allí se lleva a cabo es la educativa, según aseguran quienes forman parte de la fundación. Gran cantidad de jóvenes pasan por sus salas a lo largo de cada año, en donde se les invita a comprender la importancia de la conservación y protección del acervo histórico y cultural, no sólo de la región, sino de nuestra nawción.
En el interior de este museo se encuentran la Colección Andrés Pérez Mujica, la Colección de Arte Colonial, la Colección Hallazgos y sueños (antropología y paleontología), el Archivo Histórico “María Clemencia Camaran” (que posee un compendio de documentos originales pertenecientes a la época de la independencia, 1817 – 1900), una cocina colonial, una sala de conferencias, la Biblioteca “Dra. Henriqueta Peñalver” (estantería abierta en áreas de: antropología y sociología, literatura, artes, museología, historia y geografía), y las oficinas del personal de la fundación.

La historia que contienen sus paredes

Esta casa colonial contiende una larga historia entre sus tranquilas paredes. Luego de haber pertenecido al Coronel de Caballería y Alcalde Ordinario de Primera Nominación del Ayuntamiento de la Nueva Valencia del Rey, Don Ramón de Ibarrolaburu y Añorga, enfrentó los avatares de la guerra.
Durante la Guerra Independentista, la casona estuvo ocupada en ocasiones por los españoles y otras veces por los patriotas. Se sabe que el 24 de Junio de 1821, sirvió de hospital para alojar a algunos de los heridos recogidos de la Batalla de Carabobo, y se dice también que allí velaron también los cadáveres de Cedeño y Plaza.
Lograda la Independencia, el Coronel Ibarrolaburo, decidido defensor de la causa realista emigró a España. Al ser confiscados sus bienes por el Gobierno de la República en 1826, la Casa se transforma en Hospital Militar. Más tarde, en pagos de haberes militares, fue entregada al Prócer José María Briceño, pero a su muerte, poco después de una década, su esposa la vende a la familia Pulido Méndez.
El 11 de Mayo de 1839 la casona es adquirida por la familia Celis, gente distinguida y de alta alcurnia, la cual le realiza numerosas mejoras y reparaciones y le otorga la designación con la que se le conoce hoy en día. La Casa de los Celis, fue dividida por razones de distribución hereditaria al extenderse la familia colateralmente.

Para el año 1964, esta construcción colonial fue declarada Monumento Nacional, pero a pesar de esto se encontraba en ruinas. Henriqueta Peñalver Gómez, quien para esa época iniciaba el rescate del Acervo Arqueológico del Estado y encabezaba el Instituto de Antropología e Historia, pide su restauración. Contando con la colaboración de Saturno Guerra, Cronista de la Ciudad en aquel entonces, Luis Blanco Gasperi y Alfonso Marin, comisionados del Acervo Histórico de la Nación, logra que el Ministerio de Relaciones Interiores se interese en esto y la de en Comodato al instituto que ella presidía.
Después de haber sido restaurada, la misma es destinada al Museo de Arte e Historia “Casa de los Celis”, en el año 1971. Este Museo se inicia con la Colección de Obras de Arte del pintor y escultor valenciano Andrés Pérez Mujica, donada a la Nación por su viuda, Tatiana de Pérez Mujica, con el préstamo de algunas Obras de Arturo Michelena y con una colección perteneciente a Henriqueta Peñalver, de Arte Religioso.
Posteriormente, se logran rescatar de los depósitos de la gobernación, los Archivos Históricos del Estado. Estos guardan los documentos originales desde 1817 hasta 1900, pertenecientes a la época de la Independencia y la República. Así, con la ayuda de la escritora venezolana María Clemencia Camaran y del historiador Francisco Morales Urbano, se inicia el Archivo al cual se le dio el nombre de esta ilustre poetisa carabobeña.

En el año 1979, el Instituto de Antropología e Historia se convierte en la Fundación “Lisandro Alvarado”, en honor al ilustre médico y científico venezolano. Este cambio jurídico se hace para propiciar una mayor divulgación y así poder proyectar las investigaciones científicas a otras áreas de estudio. Bajo ese nombre ha funcionado hasta la actualidad. 

Enlaces de interés:
http://ww.casacelis.com.ve/
 

Sitios Culturales-Valencia

Municipio Valencia:
Ateneo de Valencia:
                         

El Ateneo de Valencia, es una institución cultural privada sin fines de lucro, que a lo largo de sus años se ha caracterizado por promover, difundir y estimular a la creación de todas las artes. Fue fundado el 25 de febrero de 1.936, por la escritora señora Maria Clemencia Camarán de Aude, quien se reunió en la casa de la señora Josefa Iribarren de Iturriza con un grupo de personas convocadas al efecto, con el objeto de fundar el Ateneo de Valencia, la propuesta fue aceptada. El acta de fundación establece que la institución tendrá por objetivo “el cultivo del Arte en todas sus manifestaciones, recitales musicales y literarias, exposiciones pictóricas y escultóricas y divulgaciones científicas”.; funcionó por primera vez y fue instalado, con un elegante acto, en la planta baja de un viejo caserón colonial de la calle Páez, el 12 de julio de 1936 durante el cual hubo palabras de Luis Rafael Betancourt y Galíndez y Francisco H. Rivero, presidente del estado. Allí paso 17 años.
A 7 años de su fundación, y con el auspicio del entonces presidente del estado Carabobo, Tomás Pacanins, quien, por decreto, acordó conmemorar los cuarenta años del fallecimiento del ilustre artista valenciano, el 29 de julio de 1943 fue creado el premio de pintura Arturo Michelena, base del salón de Artes Plásticas más antiguo y de más prestigio del paísSALON ARTURO MICHELENA, que año tras año reúne a gran cantidad de artistas nacionales y extranjeros radicados en el país. El decreto de creación dispone de un premio de bolívares 1000 para la obra ganadora y designada al Ateneo de Valencia, en ese entonces presidido por Chuchuita Crabaño de Díaz, como sede y control de dicha muestra.Ver los ganadores del Premio Arturo Michelena
El 29 de Septiembre, el Consejo Municipal de Valencia crea, a solicitud del propio ateneo, el premio “Andrés Pérez Mujica”, el cual constaba de bolívares 500. El 5 de octubre la directiva del ateneo se reunió en sesión especial para crear la Medalla de Honor y Diploma del Ateneo en el Salón Michelena.El 12 de octubre de 1943 se llevó a efecto la inauguración solemne del primer Salón de pintura “Arturo Michelena” con asistencia de representantes del ejecutivo estadal y de un numeroso público. Resultaron ganadores el pintor César Henríquez con su obra “Cabeza de Estudio” que recibió el premio “Arturo Michelena” y el también pintor Braulio Salazar, con su trabajo “Sacadores de Arena” a quien se le otorgo el premio “Andrés Pérez Mujica”. El premio “Medalla Ateneo” que otorgaba la institución, le fue otorgado al pintor Oswaldo Vigas.



La historia relata que en 1940 la junta directiva de ese entonces logró que el Concejo de Valencia le cediera un sorteo de lotería a favor de la construcción de su edificio, pues ya para ese momento se disponía de los terrenos. Era la época en la cual la ciudad llegaba hasta Camoruco. Se realizó el sorteo y con el producto de lo obtenido en el mismo, se organizó un concurso nacional para la elaboración de los planos y el levantamiento de los presupuestos.La buena pro la logró el proyecto del arquitecto José Miguel Galia. Su diseño proponía, de manera simple y mediante rectángulos y círculos, la conveniencia alrededor de un patio central, una caminería de piedras, desde la cual se expande la luz hacia el auditorio, la sala de exposiciones, la biblioteca, una gran ventana, una vitrina que permite la visión desde la calle.El edificio s empezó a construir en 1951. El 22 de Marzo del año siguiente fue inaugurado por la presidenta Lucila de Martin, acompañada de ex-presidentas y de gente representativa de la ciudad que había contribuido, incluso económicamente, con su construcción. 
El edificio cumplió sus funciones como se había previsto en su concepción especial, durante 15 años. Pero lentamente fue perdiendo su perfil: desapareció la fuente, el patio. En 1980 se construyo una mezzanina en la sala de exposiciones tratando de ganar más espacio para las exposiciones, pero son obstruidas las cúpulas que proporcionaban iluminación cenital y el espacio se convirtió en un cajón, y desde la calle la visión era otra.
En 1991, a la llegada del escritor José Napoleón Oropeza a la presidencia del ateneo de Valencia, la junta directiva se plantea la inquietud de devolver el rostro original al edificio que había sido ala de luz. Surge el proyecto de recuperación, en el cual empezaron a trabajar el arquitecto Franz Rísquez y la ingeniera Amel Beze. Se le presenta el proyecto al Gobernador de ese entonces Henrique Salas Romer, quien no solo apoya la iniciativa de recuperación sino que decide brindar todos los recursos que permitiesen lograr la ampliación del ateneo. Se pensó, entonces, en el nuevo edificio. Para ello, el gobierno regional adquirió varia casas viejas ubicadas al lado de la actual sede, y una vez derribadas se procedió a construir el nuevo espacio, en base a un proyecto presentado por el arquitecto Armando Rodriguez, con el asesoramiento de Franz Rísquez y del personal especializado en museos que laboraba en el ateneo.

En la actualidad, el ateneo de Valencia cuenta con diferentes salas donde se muestran las distintas exposiciones, estos espacios estan conformados de la siguiente manera:
Salas de Exposiciones Margarita Stelling: esta conformada por 7 salas y es donde se presenta el mayor volumen de exposisciones debido a su amplitud de espacio. Estas Salas recibieron dicho nombre el 14 de Marzo del 2007, en honor a Margarita Stelling, quien formara parte de la primera junta directiva del ateneo de Valencia que se constituyo el 12 de Julio de 1936 y fundadora de la electricidad de valencia, quien su vez se constituyo en miembro regular, benefactora y protectora del ateneo a lo largo de su vida .
A la Entrada de las sala, se observa una placa en honor a dicha persona, que reza " Un merecido reconocimiento para quien la cultura, la salud, la ciencia y la tecnología fueron el norte de su que hacer".
Galeria de Arte Espacios Alternos: Esta en la planta alta de su primer edificio, justo al frente de la Sala María Luisa Escobar, este es un espacio dedicado a promover el arte.
Catedra de Estudios Libres "Ida Gramcko": Estimula la actividad literaria, los talleres de creación, foros sobre literatura, realización de videos sobre vida y obra de nuestros artistas fundamentalmente. Organiza además las Bienales Latinoamericana de Literatura "José Rafael Pocaterra", de Ensayo "Enrique Bernardo Nuñez" de literatura para niños "Canta Pirulero".
Sala Maria Luisa Escobar: Espacio de uso multiple, destinado a la celebracion de foros y seminarios. Igualmente se utiliza en presentaciones de Artes Escénicas y Músicales que contribuyen a la formación de los espectadores y al diálogo permanente entre los actores y el público.

Libreria Cubagua: Un espacio nacido del vidrio, papel y madera se creó Cubagua, la libreria, en la cual los espectadores y lectores se confunden con el bullicio y la intimidad del goce de la letra.